En Estados Unidos, la Iglesia y los movimientos populares tejen redes de solidaridad frente a las deportaciones

Abraham Canales | 28 de junio de 2026

Acompañar a una persona migrante cuando comparece ante el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos, organizar turnos para alertar de las redadas, repartir alimentos entre quienes viven escondidos o convertir una parroquia en el corazón de una comunidad. Ante las políticas de deportación impulsadas por la Administración Trump, las comunidades cristianas y los movimientos populares de California están tejiendo redes de solidaridad para que nadie tenga que afrontar solo el miedo, la detención o la expulsión.

Es la realidad que describen el sacerdote y coordinador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP), Mattia Ferrari, en varios textos publicados en su cuenta de Instagram y en el artículo «La solidaridad planta cara a las deportaciones del ICE», y Luca Casarini, fundador de Mediterranea Saving Humans, en un extenso relato difundido en su cuenta de Facebook durante la misión que ambos llevan a cabo estos días en Estados Unidos junto a César Piscoya, asesor del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM).

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